Ojo de Buey Máquina "París"
RESTAURACIÓN RELOJ "OJO DE BUEY" MÁQUINA PARIS
En una entrada anterior ya vimos la restauración de otro reloj de estas características con maquinaria Morez. En este caso llegado de Francia también voy a contar la restauración de un hermano casi gemelo del anterior, pero esta vez dotado de una maquinaria del tipo "París". Se trata de una máquina más compleja y delicada que la Mored pero también muy fiable y duradera.
El reloj mostraba una caja de madera en un estado aceptable y sin signos, a simple vista, de polilla, carcoma ni de ningún otro tipo de insecto xilófago. Aún así fue sometido durante una noche entera a la temperatura de -18º centígrados del congelador para garantizarlo al 100%. Con posterioridad fue tratada con Xilamón y limpiada a fondo tanto la madera como la decoración de nácar y se procedió a la sustitución del cristal que venía rajado.
A contnuación fue desarmada la máquina, la cual se encontraba en un estado, vamos a decir, "comprometido", con ambos flejes de movimiento y sonería rotos por el anclaje y tremendamente cargada de suciedad y basura. Me dió la impresión que esta maquinaria fue desarmada para restaurar pero al final no se hizo y permaneció durante mucho tiempo fuera de la protección de la caja, pues es imposible que hubiese que hubiese llegado en este estado si hubiera permanecido dentro bajo su protección.
Lo principal, no le faltaba ninguno de sus componentes y en una primera inspección parecía no tener desgastes notables en los centros de los ejes. Me puse manos a la obra y procedi a su desmantelamiento y limpieza.
Una vez desarmada, fue sometida al milagro de los ultrasonidos para obtener una limpieza completa.
Desarmé los "cubos" en cuyo interior se alojan los resortes y se repararon, limpiaron y engrasaron adecuadamente. Se pasó el resto por los ultrasonidos y se pulió con lana fina de acero.El resultado una máquinaria nueva y que aparentemente nada tiene que ver con la anterior.
Después de un buen engrasado se mantuvo a prueba durante un par de días, antes de montarla en el reloj, para comprobar que todo funcionaba como debía.
Tras ello procedí a introducirla en la caja del reloj, Es una tarea que me gusta hacer con sumo cuidado y dedicándole su tiempo, da la impresión que uno está manipulando el corazón de algo vivo, aunque en este caso se trate de un reloj.
Ya por último, buscamos una nueva esfera para él, respetando la original, muy sencilla y pintada a mano; los chicos se encargaron de ello y entre varios modelos se quedaron con uno floreado de estilo francés. Pulimos y barnizamos los adornos de latón que decoran la numeración, los agujeros de las cuerdas y el aro circundante que rodea la esfera y restauramos las oxidadas agujas.
El resultado merece la pena. Ha quedado un reloj muy bonito y diferente a cuantos teníamos, con una maquinaria que sin duda y a poco que se cuide, sobrevivirá a todos nosotros, como ya sobrevivió a sus antiguos propietarios.








Comentarios
Publicar un comentario