COMTOISE S.XIX morez con calendario.





Hoy ha llegado a mis manos un reloj de pared francés de finales del siglo XIX. Es uno de los míticos "comtoises" Morez de péndulo real. Su estado, tal y como puede apreciarse en las fotos es el de típico abandono en un trastero durante muchos años. Se trata de relojes muy antiguos comprados en su momento por personas de una clase social relativamente acomodada y que o bien por quedar fuera de "moda" o por desinterés en su mantenimiento por parte de sus propietarios, terminan parando por suciedad o falta de engrase y son relegados al olvido de un trastero. Este reloj concretamente, tiene también calendario de 30 días.

Estos relojes tienen una simplicidad de construcción y una calidad de materiales que los convierte en prácticamente indestructibles y eternos a poco que se mantengan. Bien restaurados y mantenidos nos mantienen informados de la hora y dan un toque de distinción a cualquier salón, recibidor o pasillo donde se ubiquen y nunca pasan desapercibidos.


El primer paso, una vez comprobados la inexistencia de desgastes, roturas o falta de piezas en una primera inspección realizada en el momento de la compra es proceder a desarmarlo por completo para su posterior limpieza, pulido y engrase.


Desmontamos por completo la esfera y el ornamento donde va embutida para realizar el posterior pulido y tratamiento del latón donde va incrustada. A continuación nos metemos con la maquinaria, se desmonta igualmente pieza por pieza para ser tratada en un baño limpiador de ultrasonidos que lo dejará como nuevo.


Primero el movimiento y luego la sonería, ya que el tamaños de mi bañera ultrasónica tiene un volumen limitado. A continuación realizo el saneamiento y limpieza del armazón metálico donde van montados y las puertas laterales y la trasera. después de un conveniente lijado, aplico un producto químico que reacciona con el óxido de hierro y lo neutraliza. posteriormente aplico un aparejo y pintura protectora.

Una vez seco el armazón y limpias las piezas procedemos a su montaje y posterior engrase con aceites especiales de relojería gruesa. El resultado es muy agradecido.


Seguidamente continuamos con la preparación del frontal, hay que limpiar, pulir y proteger, es una tarea meticulosa que lleva su tiempo, pero que merece y mucho la pena. El reloj cambia su apariencia por completo y recibirá un tratamiento especial que impedirá que vuelva a oxidarse y perder el lustre.


Una vez terminado el frontal nos disponemos a proceder de igual forma con el péndulo real.

  

Continuará....

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